Permite evaluar el estado del lubricante en uso, detectando contaminación, desgaste metálico y condiciones del sistema, para anticipar fallas y optimizar el mantenimiento.
Prueba complementaria al análisis de lubricantes que permite indentificar el tamaño, forma y origen de las partículas presentes en el lubricante, como contaminantes o metales de desgaste.
Técnica que permite detectar anomalías operativas a partir del aumento de temperatura en sistemas hidráulicos, cajas de engranajes y equipos con transferencia de calor o piezas en movimiento.
Evalúa el estado interno del motor al detectar fugas de gases por desgastes en camisas, pistones, turbocompresores, compresores de aire y sellos de válvulas.
Permite inspeccionar componentes internos sin desmontes prematuros. Se aplica en motores, cajas reductoras, turbinas y otros sistemas de difícil acceso.